Es un señor que vive en un radio de 100m de ese local. CADA VEZ que estés
sentado en la terraza, se os acercará y con su mejor sonrisa desdentada os
preguntará “siete arrabbiati?”. Un consejo, haceos los suecos y no le deis
bola, ya que se os sentará y empezará a preguntaros de todo. Depende del día se
pone en venta e intercambia chistes por 5€. Un señor entrañable.
Nota sobre el bar; a tiro de piedra de Piazza Vittorio Veneto, si queréis
tomar un café bastante decente sin que os claven, es un buen sitio (los
marrochinos con nutella son ricos ricos, y si le sonríes al camarero te da una
cucharadita de nutella para que te entretengas lamiéndola mientras los
prepara). Lugar idóneo para ir a desayunar un día de resaca, o café post-mensa.
Hay futbolín y por la noche hacen música en directo.
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